Últimamente mi vida sólo se basa en trabajar y estudiar (por ese orden), ya no hay tiempo para los cafés de las amigas, las risas, los chismorreos, el inglés y la natación (si, pero poco).

Mi vida no es triste, soy muy feliz, tengo un novio maravilloso que complementa mi vida, un trabajo que me encanta (aunque a veces es demasiado duro y ahora no es muy seguro que siga), una carrera que me vuelve loca pero adoro aunque no apruebe y me vaya sintiendo inútil a veces...

No tengo tiempo, echo de menos mi alma de poeta, pero esta alma estaba torturada e infeliz y yo ya no me siento así aunque lo echo de menos, esos versos tan míos...
Echo de menos la coctelera, mis largas lecturas, mis amigos, mi tiempo mío, los comentarios, los temas...por ello perdonarme todos, lo crean o no siempre pienso en estar aquí pero nunca puedo.

Como no quiero ser deprimente, para eso estaba mi otro blog os dejo un cuento de Jorge Bucay que espero os guste, a mí leerlo me ha animado, espero que todos llegueis a ser árboles, lo bonito es echar raíces e intentarlo.

SUEÑOS DE SEMILLA
En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una
semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de
potencialidades.
...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia
vida en proceso de desarrollo.
En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil,
absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje,
llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son
los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar,
echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que
oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños
semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en
cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los
dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos
enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez
cegadora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras
transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros
sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas
gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y
nuestro futuro.
Nada hay que temer,... una sabiduría interior las acompaña... porque cada
semilla sabe... cómo llegar a ser árbol...

Jorge Bucay