No sé cuando pasó, pero ha pasado.

Por fin he visto ribetes de realidad que me han comido el alma, siento esa angustia.

No sé cuando llegué allí donde estoy, pero estoy y no puedo irme, la edad me engulle y no puedo escapar.

Nada es un sueño y todo son lágrimas, no soy, no siento y no creo ya.

¿Cuando llegaría aquí? ¿Cómo lo hice?

Huí de Mallorca como si fuera peste y el éxito ha llegado a mis enemigos, a los que tal vez yo maldije un día y no sirvió de nada.

Nunca fue justo trabajar todos los veranos y verles pasarlo bien a tu costa, esa superioridad, ese ego que les comía y devoraba toda autoestima,la mía, para nada, no ha valido para nada.

Tantos años de esfuerzo, de experiencia, vida y adiós.

A veces creí creer que lo que hacía era especial, que era bonito, que con eso ayudaba, pero no, es como si el mundo me hubiera dicho hasta aquí y no pudiera avanzar más.

Me paso 8 horas y media con personas que no entienden, que no andan, que no disfrutan, y yo intento, intento hacer esa miseria ( y me duele en el alma llamarlo asi) agradable, llevadera.

Es agónico, insufrible, me come el dolor, la impotencia es mi aliada, se respira muerte y sin sentido por todos los rincones donde miran los ciegos y los proximos.

Mi sueño era hacer una vida mejor para ellos, mi meta, y mi propia vida está hundida, sin risa y sin respiro, siempre siendo lo mismo...

A veces quisiera ser otra persona, no para tener más dinero, no para tener más felicidad, solo otra persona, sin pretensiones, solo librarme de mí un instante...

Salir de ese pasillo lleno de baldosas, huir de esas llamadas que nunca son buenas noticias, no oir esos gritos, enmascararme entre tanta indiferencia...y más.

Tal vez quisiera gritar y que alguien me oyese, que alguien pudiese calmar esta profundidad que siempre escondo tras sonrisas y bailes, jamas tristeza ante nadie, jamas quebrantarme...

Pero las huellas del pasado han llegado en un momento equivocado y sé que hay vidas que es mejor no vivir...

No sé cuando pasó pero sé que me he perdido.