Soy incapaz de borrar su nombre (su nick con el que lo conocí) de esa goma de borrar amarilla. Da vueltas sobre mi escritorio, y el recuerdo de cuando lo escribí ha desaparecido de mi cabeza, es como si lo intentara pensar, seguramente ya locamente enamorada, de su nombre, de su nick, de él.

Creo que pasarán mil años, si, los pasarán, y él nunca jamás se irá de mi cabeza.

A veces me alegro de no saber, me da miedo. No sé si en este año y pico ha sido padre, si ha conocido a otra, si se fue a Canadá a trabajar, si me recuerda. Y tal vez es mejor no saber nada.

La vida sigue dando que hablar, sigue queriendo dislumbrarse, pero tengo miedo, aún no me sale nada de trabajo y el alquiler hay que pagarlo todos los meses, y comer, y ver la tele, y la luz, los telefonos...me da miedo que todo se acabe y volver a la pesadilla de casa de mis padres, como fracaso, dentro de 4 meses lo pensaré realmente en serio, sobreviviendo.

La vida da vueltas, nunca somos la misma persona y siempre quedan cosas que nos maracarán por siempre.

Mi osito ve la tele en el comedor y yo estudio didactica en el cuarto, por ello lo de la goma, a veces la veo, a veces surge sin querer.

Los miedos a veces me pueden y tengo que aprender, me gustan los pasos que he dado, los esfuerzos, las ilusiones, alguna gente, alguna gente no...

Pensar, realmente pensar en que la vida es un mirar hacia delante...

Pienso tanto en gente que nunca le digo...

Silencio, el viento golpea las ventanas y mis gatas duermen, no hay mayor alegría que verlas sanas, nada más importa.